CLAVES PARA VIVIR CON PLENITUD: LA VIDA EN LA ZONA

By 4 febrero, 2015Sin categoría
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CLAVES PARA VIVIR CON PLENITUD: VIVIR EN LA ZONA

“La Zona” ese estado que los deportistas conocen bien y que les lleva a amar y querer hacer lo que hacen a pesar de los muchos sacrificios y dificultades.

Desde un punto de vista técnico “La Zona” es un estado de consciencia, una manera de percibir la realidad, en la que la atención se ocupa plenamente en lo que está sucediendo en el momento presente, y la actividad mental no-operativa está ausente o es mínima.

Dicho en un lenguaje corriente, “La Zona” es un estado en el que la persona está completamente centrada y metida en lo que está haciendo sin interferencias mentales que le distraigan.

“La Zona” tiene varios grados. El primero de ellos es el que en la terminología meditativa se conoce como “Estado de Observación”.

El Estado de Observación se caracteriza porque existe una percepción de lo que está sucediendo en cada instante pero no hay un sujeto que sea consciente de ello.
De este modo, se percibe la sensación de las piernas al correr, del movimiento de los brazos al lanzar el balón, la sensación de calor, los latidos del corazón, se oye el griterío de la afición etc… sin que haya “yo” que se de cuenta de ello.
Precisamente, cuando el “yo” “vuelve” o “se da cuenta”, el estado se interrumpe o se termina.
Puede decirse que en la Observación hay un objeto percibido pero no hay un sujeto que perciba.

El estado de Observación es muy frecuente en la vida cotidiana y todos tenemos experiencia de él. Sirva como ejemplo cuando estamos concentrados en el trabajo o en cualquier actividad, haciendo deporte, navegando en internet, leyendo un libro interesante, viendo una buena película, disfrutando de la naturaleza o conversando apasionadamente con un amigo. Es un estado muy placentero y en él la eficiencia operativa es alta.

Sin embargo, además de la Observación, en “La Zona” también puede darse otro estado de consciencia o percepción de la realidad más estable y profundo que se conoce como “Estado de Concentración” (que aunque coincide en el nombre no tiene que ver con la concentración psicológica) y tiene características muy diferentes al estado de Observación.

El estado de Concentración es una de las experiencias más exquisitas y extáticas que el ser humano pueda tener, sólo superada por la experiencia del estado de Meditación.
LA Concentración consiste en una infrecuente manera de conocer, en la que, a diferencia de la Observación, SI hay un perceptor que se da cuenta de que está percibiendo. Pero ese perceptor, que por supuesto no tiene nada que ver con el “yo”, no está separado de lo que está siendo percibiendo.

En la Concentración se ES el bote de la pelota, se ES la mano que lanza, se ES el apoyo de la planta del pie en el suelo, se ES el griterío de la afición, se ES la gota de sudor de la frente…

El perceptor y lo percibido están presentes de manera simultánea sin que haya diferencia entre ellos (lo cual en absoluto quiere decir que se produzca una fusión entre ambos). Por esta razón a este estado (y también al de Meditación), se les califica de estados de percepción “No-Dual”. “No-Dual” porque en la cognición no hay dos partes (aunque tampoco una).

La práctica de la meditación en cuanto supone un entrenamiento de la atención nos permite conocer y familiarizarnos con estos estados, que por su propia naturaleza van y vienen.

La experiencia directa y profunda de los mismos va debilitando la falsa identificación con el “yo” que nos ata al sufrimiento, desvelando nuestra verdadera esencia.
Este es el sentido último de la práctica de la meditación y el anhelo más profundo de todo ser humano.

Concepción Curiel

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