EL BENEFICIO ÚLTIMO DE LA MEDITACION

palmeras

Queridos amigos:

Esto es algo que quizás os costará oír.

La meditación no es una herramienta para el bienestar. Es una herramienta para la rendición.

Es natural, y de hecho es lo que pasa, que nos acerquemos a la meditación y nos sentemos a meditar con la esperanza de sentirnos mejor. Queremos más serenidad, ser más conscientes, disfrutar más de la vida, controlar nuestra mente y nuestras emociones, mejorar aspectos de nosotros que nos dificultan estar en paz y relacionarnos con los demás. A veces incluso nos acercamos a la meditación para sanar dolencias de carácter físico, psíquico o emocional. Estos son solo unos ejemplos. A esta lista se puede añadir cualquier otro propósito que podamos tener.

Sin embargo la práctica de la meditación, aunque muchas veces lo haga, no está ahí para ayudarnos a conseguir nuestros objetivos y tampoco está ahí, aunque indudablemente la mejore, para mejorar nuestra vida en el sentido que nosotros deseamos o para ponernos a salvo del inevitable dolor que el estar vivos trae consigo.

El efecto último de la práctica de la meditación va por otro lado, va mucho más allá.

Lo que va a traer – y lo va a hacer de una manera que no nos va a ser posible comprender porque es ajena a la mente – es una disminución de nuestra resistencia mental ante lo que pasa, una espontánea y natural apertura a lo que la vida va trayendo nos guste o no, un debilitamiento del apego a la arraigada convicción de que la vida, que es como es, tenga que ser como nosotros queremos, necesitamos o como suponemos que tiene que ser.

Por supuesto que esta aceptación no implica que nos vayamos a convertir en un puerro que ni siente ni padece y al que todo le da igual. En absoluto. Mas bien al contrario. Puede que nos sorprenda una mayor eficacia en nuestro hacer y una mayor determinación y firmeza a la hora de perseguir nuestros objetivos.

No hay nada que temer. Esta rendición no produce milagros pero tampoco desastres. No te va a destruir pero tampoco va a convertir en esa mujer o en ese hombre poderoso, sabio, bueno, sano o lo que sea al que secretamente aspiras. Lo que esa rendición si produce es que va desapareciendo nuestra resistencia y nuestra incapacidad para aceptar la vida tal cual es y el apego a la idea de que los dictados de nuestra mente siempre tengan que cumplirse. Nada más. Y nada menos.

De modo que como os decía la meditación no es una herramienta para conseguir simplemente bienestar, que por supuesto también. La práctica de la meditación es mucho, muchísimo más. Es una herramienta absolutamente prodigiosa. Prodigiosa porque está compasiva e inteligentísimamente diseñada para proporcionar lo que más nos importa: liberarnos del sufrimiento y permitirnos vivir en la paz que ya somos.

En el video que os comparto (El PAIS Video “Yo Medito”) CLAVES PARA MEDITAR  e dan algunas claves para superar las dificultades y paradojas que todos los meditadores nos encontramos en el camino meditativo y que pueden ayudarnos a renovar nuestro ánimo y seguir adelante.

La recompensa de la práctica es tan grande que verdaderamente merece la pena, os lo aseguro

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